¡Que viene el coco!
Hoy estoy de resaca. En el balcón de casa escribiendo, hace 1 minuto que es verano y estoy como un rey: bermudas, descalzo y con brisa y olor a hierba recién cortada. Lo del dolor de las piernas es anecdótico.
A lo que iba, ayer participé en una de las pruebas de la Copa Catalana de Caminades de Resistència. En la prueba más larga de la península: Montserrat-Reus, 100kms en menos de 24 horas. La verdad es que no estaba todo lo entrenado que debería, pero en cualquier caso, podía haber llegado. ¿Por qué no lo hice? Porque a la hora de la verdad no tenía ganas de sufrir.
Recapitulemos. Salimos a las 12 del mediodía 300 freaks del dolor en las piernas, supermotivados para gastar suelas, creadores de ampollas, gestores de agujetas, noctámbulos del frontal y adictos a los GR. El día prometía, temperatura suave y algunas nubes que daban un respiro del sol de quasi-verano, brisita refrescante y la organización perfecta de la prueba.
0-10 km: Salimos lanzados en la primera bajada, muchos corriendo y otros saltando y haciendo fotos. Al kilómetro 10 llegamos todos con antelación sobre la hora prevista, tomamos almendrinas y en un minuto seguimos la marcha
11-20 km: Se me hace eterna la llegada al control-avituallamiento. En este tramo me empiezan a doler las piernas y me entra muy mal rollo porque no debería ser así. Mal como y sigo con la coca-cola haciendo reacción
21-30 km: Me tomo la primera parte con mucha calma para poder hacer la digestión, luego me voy animando y vuelvo a la velocidad de crucero, 6 km/h. A la llegada, no obstante, veo que me cuesta doblar los tobillos para hacer el paso.
31-38 km: Subidón de 700m en donde me pasan como 20 personas, me agobio mogollón porque veo que me empiezan a doler las rodillas, las ingles y los tobillos. Me planteo si puedo hacer así los 65 kms que faltan. Al llegar al control llamo a mi mujer para plantearle el abandono. Pienso que si no voy a llegar mejor dejar de sufrir. No la encuentro y decido seguir.
39 -50 km: Es aquí cuando decido que no terminaré. Pienso que me arriesgo a una lesión porque ya no hago cómodo el paso y queda más de la mitad de la prueba. Prefiero no arriesgar y preparar mejor otras salidas este verano. Pesa mucho el recuerdo de una de mis primeras Matagalls-Montserrat en donde tardé un par de meses en recuperar los dolores del tobillo. Impresionante el control dentro de la Ermita de Montagut.
51-62 km: Pido que me vengan a recoger a Santes Creus. Llego 15 minutos antes de lo que había previsto en mi plan de acabar la prueba, pero estoy convencido de dejarlo antes de empezar a sufrir. Me hacen un peazo bocata de hamburguesa y pa' casa.
Hoy he vuelto a experimentar lo que es la falta de motivación. Aparte del hecho de que podía haber estado más entrenado, no he encontrado el estado aquel en que te da igual lo que te duela porque sabes que tirarás adelante. Hoy no he trabajado suficiente el coco para que me ayude a tirar cuando van mal dadas. La próxima vez lo trabajaré mejor.
Me retiro con dos sensaciones bien distintas, que hoy todavía las tengo claras:
- De haber tenido motivación hubiera podido acabar, porque tenía fuerzas para ello
- Hice bien en abandonar porque la recuperación hubiera podido ser larga y hay que aprovechar el verano



